Pequeños cambios para encontrar documentos, fotos y proyectos sin perder el hilo.
Empieza por lo que utilizas
No necesitas reorganizar todos tus archivos de una sola vez. Elige primero una carpeta que abras con frecuencia: documentos personales, fotografías o un proyecto. Revisa qué contiene y separa lo que sigue en uso de lo que solo necesitas conservar.
Usa nombres que expliquen el contenido
Un nombre como “Lista de materiales — taller de lectura” resulta más fácil de reconocer que “Documento final 3”. Elige una forma sencilla de nombrar tus archivos y úsala de manera consistente. Si necesitas distinguir versiones, añade una fecha con año, mes y día.
Cierra el ciclo
Reserva un momento para revisar la carpeta de descargas y guardar cada documento en su lugar. Antes de eliminar algo, comprueba si lo necesitas y si existe otra copia. El objetivo es que el orden sea fácil de mantener, incluso en una semana ocupada.